Me desperté con la cruda más rara de mi vida. No es de cheve ni de mezcal. Es la cruda de haber esperado un pinche año por dos horas… y ahora no saber qué hacer con el resto de mis días.

En enero de 2024 me desquitaba con Noel Gallagher: “pinche Noel”, que no quería la reunión. Qué ironía: mientras yo le aventaba culpas a un rockstar multimillonario, en marzo ya estaba doblado con mi primera crisis de ansiedad y en abril medicado como si fuera un Tamagotchi defectuoso.

Después llegó la penitencia: doce meses colgado del mismo anzuelo, contando los días hasta septiembre de 2025. Todo por dos horas de Oasis. Dos horas que sí, estuvieron chingonas… pero que no alcanzan para tapar la realidad: que la vida después del Don’t Look Back in Anger sigue igual de culera.

Y ahí estaba yo, gritando, llorando, abrazando, sintiéndome parte de algo eterno. Y tres días después… sentado con la misma pinche incertidumbre laboral, viendo cómo mi cuenta bancaria baja más rápido que mi autoestima en LinkedIn. Forcé mi salida por salud mental y ahora esa misma salud mental es la que me despierta a las 3 am para recordarme que tal vez ya me cargó la fregada.

Renuncié para salvarme y ahora me torturo con pensamientos como: “¿y si la cagué para siempre?, ¿y si me quedo sin nada?, ¿y si termino tocando Wonderwall en la plaza por unas monedas?”

La ironía es grotesca, pero también poética: busqué paz y me encontré con la factura del súper, la camioneta, las colegiaturas y las pendejadas que he comprado para tapar los vacíos.

La neta, no es que no sepa por qué lo hice. Claro que lo sé: porque preferí perder el trabajo antes que perder la cabeza. Pero el miedo no lee manuales de autoayuda. El miedo es un cabrón que te dice: “la cagaste, brother.”

Y aquí estoy. Con ansiedad, con cruda, con humor negro y con familia. Puede que no tenga sueldo, pero tengo claro algo: sigo encendiendo la luz cada mañana por ellos. Y mientras ellos estén, aunque tiemble y me sienta roto, sé que voy a encontrar la forma de salir adelante.

Deja un comentario

Tendencias