No es una metáfora bonita.
No es una fábula con moraleja de superación.
El Elotito es un grano solitario que fue arrancado de su mazorca. Pisoteado, despreciado, olvidado por el sistema que premia a los bonitos, los obedientes, los que encajan. Es ese cabrón que rodó por el suelo, cayó entre el lodo, entre mierda… y aún así no se pudrió.

¿Qué es el Elotito?

El Elotito soy yo.
El Elotito puedes ser tú.
Ese grano que la vida escupió sin previo aviso. Que fue expulsado de lo “correcto”, del trabajo ideal, del camino seguro, de la familia perfecta, del cuerpo normado, de la salud mental estable. El Elotito no tiene un camino lineal. No le tocó tierra fértil ni clima favorable. Le tocó caos.

Y en ese caos, resistió.

Esto no es resiliencia de Instagram

Acá no se viene a hablar de «todo pasa por algo» ni de «si lo sueñas, lo logras».
Eso es comida rápida emocional para gente que todavía cree que tiene el control.
La filosofía del Elotito entiende otra cosa: que la vida es una granada sin seguro. Que los trancazos vienen, aunque hagas todo bien. Que el mundo no es justo. Que nadie te debe nada.

Pero también entiende esto: puedes sobrevivir en la mierda.
Y no solo sobrevivir: puedes salir dorado. Crujiente. Inquebrantable.

El Elotito no florece en primavera

Florece en el lodo.
Fermenta en el fracaso.
Cobra sabor en el abandono.

Porque hay belleza en seguir adelante, aunque no haya aplausos.
Porque hay dignidad en seguir de pie, aunque te duela todo.
Porque hay una especie de punk sagrado en mirar al abismo y decir: “Aquí sigo, cabrón.”

No buscamos motivarte. Buscamos recordarte quién eres

Si estás en crisis, si todo parece joderse, si sientes que el mundo no tiene sentido… bienvenido.
El Elotito no busca que sonrías.
El Elotito solo quiere que entiendas que es normal caer, romperte, hundirte.
Pero que incluso ahí, puedes germinar. Puedes arder. Puedes hacer ruido.

No necesitas volver a ser parte de la mazorca.
Puedes ser grano suelto y aún así ser leyenda.

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