«Las historias son datos con alma» – Brené Brown

Podrá sonar como un cliché, pero la vida se construye de momentos y esos momentos hacen nuestra historia. En los últimos meses he intentado direccionar las conversaciones con mis amigos hacia temas más profundos y creo que en las últimas semanas he tenido las mejores reuniones de mi vida. El poder de las conversaciones es real; después de una buena charla he salido recargado, con buenas ideas y sensaciones de haber vivido algo memorable. Son pequeñas historias que se convierten en extraordinarias.

El 27 de enero de 2024 fue uno de esos momentos. Los ejes fueron el coñac, carne asada, Gustavo Cerati, Oasis y 3 amigos disfrutando del mítico concierto en Knebworth de 1996 de los hermanos Gallagher.

Creo que hay pocas bandas en la historia con una identidad tan profunda como Oasis y hace relativamente poco lo comprobé cuando vi el documental de Liam Gallagher en Knebworth de 2022. Aunque tiene buenas canciones de solista, la realidad es que el público esperaba escuchar sus versiones de Oasis y de cierta manera emular aquel mítico concierto del ’96. Regresando a la reunión con mis amigos, exponía que la carrera de solista de Cerati era mejor que la de Noel, también en su etapa solista. De hecho, fui más allá al decir que Cerati hizo mejores cosas solo que con Soda Stereo y por el contrario, Noel hasta el momento no ha podido superar musicalmente lo hecho con Oasis. Este punto desató la polémica y creó una tensión, porque mi amigo Lolo, que es ultra fan de Noel, lo sintió como un ataque, pero creo que se había mal interpretado el mensaje, ya que solo se trataba de la comparación entre 2 genios de la música como lo fue Gustavo y lo sigue siendo, Noel.

Esa noche fue la primera vez que probé el cognac; debo admitir que sin conocimiento de causa decidí mezclarlo con un poco de ginger ale y aquello fue espectacular. No me importaría que algún purista del cognac dijera que es una aberración, porque lo que causó en mi paladar fue sensacional. Aparte, esa noche, mi querido amigo Luis Miguel, se superó en lo que a preparación de cortes se refiere, preparando un rib eye y un poco de new york, que solo puedo definir como espectacular.

De fondo estaba el concierto de Oasis del ’96 en Knebworth. Me llegó una ola de melancolía de ver a una multitud enardecida y disfrutando de buena música sin la preocupación de sacar el teléfono y querer grabarlo todo. Honestamente no conozco una sola persona que después de ir a un concierto se ponga a ver lo que grabó. Eso del ’96 era apoteósico, cientos de miles de personas congregadas para ver un concierto que sabían que sería el de sus vidas y que marcaría a toda una generación de la oleada del britpop.

Casi 24 años después de ese concierto, yo puedo decir que tuve una de las mejores noches de mi vida, con 2 amigos, la bebida, la comida, la música y la conversación perfecta.

Pinche Noel, que nos está evitando de poder vivir una vez más un concierto como el del ’96.

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