Querido Nek,
Sería difícil que pudieras imaginar la escena. En una ciudad de México que, probablemente, ni remotamente conoces, llamada Lerdo y ubicada en uno de los estados posiblemente menos populares del país, Durango, existen un par de grandes amigos, a veces 3, que de vez en cuando se reúnen para beber y conversar. Si mis cuentas no me fallan, la amistad entre Lolo y yo lleva más de 15 años. Creo que sería en algún momento del año 2008, durante una de esas «pedas» (fiestas o reuniones donde principalmente se consume alcohol), después de haber reproducido en una boombox algunas compilaciones en MP3 de Cerati, Oasis, Phoenix o Miguel Bosé, cuando puse tu disco de éxitos «El año cero». En algún momento de la noche, comenté algo similar a «escucha esto, es que Nek es algo más que ‘Laura no está’». La canción en cuestión era «Tu nombre». Recuerdo repetirla varias veces y comentar sobre lo genial que me parecían varias de las líneas. A partir de ese momento, has sido un invitado recurrente en nuestros discos, compilaciones y playlists.
«Noche de Febrero» es, sin duda, una de las canciones que más hemos disfrutado e innumerables veces ha sido objeto de charlas sobre lo potente que es líricamente. Personalmente, es la joya de la corona, la canción que solo puedes dedicar una vez en la vida. En 2009, fuimos gratamente sorprendidos con «Nuevas direcciones». Rápidamente conectamos con «Si no amas» y «Deseo que ya no puede ser», pero definitivamente, la canción que lo rompió todo fue «Simples emociones». Una y otra vez, en esa vieja boombox, no dejaba de sonar, y nosotros no dejábamos de cantar el coro y los estribillos, maravillados y dando nuestras interpretaciones de la letra.
Nuestras reuniones sufrieron una pausa de 8 años porque fui a buscar oportunidades de trabajo a otra ciudad, me casé (encontré a la chica que mereció «Noche de Febrero»), pero el destino me trajo de vuelta a la ciudad que con certeza puede que no pises y, con ello, la oportunidad de retomar amistades y reuniones que echaba de menos.
El tiempo puede ser despiadado; hoy tengo 37 años, mi amigo Lolo 36 y a veces, mirar hacia atrás deja un rastro de melancolía. En este último año, afortunadamente, hemos tenido una bonita tradición de juntarnos los viernes para beber un poco, platicar mucho y reflexionar sobre cosas que no nos preocupaban a los 23, y nuevamente, saliste a relucir con lo que llamamos «La Santísima Trinidad» de tu discografía. Esos 3 discos que lanzaste entre 2005 y 2009, que forman parte importante de nuestras vidas y que han sido compañeros de nuestras andanzas, amores, desventuras y viajes, y que, sin que lo sepas, tenemos recuerdos amarrados a tus canciones por el resto de nuestros días.
Regresando un poco a la escena que te mencionaba y que es difícil de imaginar: En Lerdo, Durango, México, donde hay un par de buenos amigos que, en su mesa ideal de músicos y bandas, coexisten George Michael, Prince, Gustavo Cerati, los hermanos Gallagher, Bjork, Robert Plant y algún otro que se me olvida; en esa mesa, estás tú como figura estelar. Sabemos que ha sido una gran noche cuando nos despedimos escuchando «Simples emociones».
Hasta el próximo viernes, amigo de batallas, Nek.







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